Buscador de temas en el blog

viernes, 14 de agosto de 2020

El Malón de Paz


El Malón de Paz

El reclamo de pueblos originarios por títulos de propiedad de sus  tierras a Perón

 

 

El 3 de agosto de 1946, a dos meses del inicio del gobierno de Juan Domingo Perón, un grupo de collas sintió ilusiones por las palabras del presidente: la tierra debía ser para quien la trabajase, nació la idea de llevarle el histórico reclamo de restitución de tierras de los pueblos originarios y la entrega de sus títulos comunitarios. Las tierras originalmente habitadas por los pueblos indígenas en Argentina fueron totalmente ocupadas por los europeos y sus descendientes criollos. En algunas regiones los originarios fueron asimilados como "siervos" por los dueños criollos de las tierras; en otras fueron desplazado y exterminados. El cobro de arriendos se realizaba, en muchos casos, por la fuerza, obligando a integrantes de las familias a trabajar en ingenios azucareros como en San Martín de El Tabacal, ubicado en Orán, Salta, del cual era dueño el terrateniente Robustiano Patrón Costas, quien fuera candidato a presidente por el Partido Demócrata

El 31 de agosto de 1945, las comunidades Kollas en el noroeste argentino de las provincias de Jujuy y Salta, a través de un grupo de representativos, envió una nota al Consejo Agrario Nacional demandando la restitución de sus tierras, de acuerdo a leyes previas. El 17 de enero de 1946 el Pte. Edelmiro Julián Farrell firma el decreto de expropiación. Pero los fondos necesarios para expropiar y la documentación seguían retrasados.

 

Eran fuerzas contrapuestas a la de los latifundistas tabacaleros y azucareros. Era el momento propicio para terminar con décadas de atropellos, explotación y maltratos, soñando con la tierra que les había sido arrebatada.

El Malón de Paz
Los collas veían en Perón el interlocutor que buscaban, más cuando había afirmado públicamente que la tierra debía ser para quien la trabajase. Esto, sumado al anuncio que había realizado el Consejo Agrario a fin de 1945 de que expropiaría tierras en la Puna para cedérselas a comunidades indígenas, tal como ellos reclamaron oficialmente a mediados de 1945, terminó por convencerlos.

Fue en la Puna donde nació la idea de hacer una marcha pacífica hacia la ciudad de Buenos Aires. Lo llamarían “El Malón de la Paz”, y colaboró en la logística y organización el teniente retirado Mario Augusto Bertonasco, quien ya había participado en la relocalización de comunidades mapuches en el sur del país.

https://www.youtube.com/watch?v=ojiHNOx6374

La columna de 174 indígenas, representando a 65 comunidades, partió el 15 de mayo de 1946 desde Abra Pampa. Debían recorrer cerca de 2000 kilómetros. En carretas, mulas, burros y hasta a pie se fueron sumando indígenas en Jujuy y Salta. La columna pasó por Tucumán, Córdoba, Rosario y Luján. En cada lugar, eran homenajeados asistidos

El malón se desvía hacia Pergamino centro agrícola del N bonaerense, en busca del apoyo de los pequeños arrendatarios y peones rurales.

Se sumaron mapuches que también luchaban por la restitución de sus tierras.

 Mientras tanto, en el Congreso se discutían proyectos para atender a sus reclamos. Todos coincidían en que debía haber una reivindicación por el despojo de sus tierras y era inminente el ingreso de un proyecto de expropiación de “leguas del norte y que se las entreguen a ellos”, tal como se anunció en el recinto.

El Malón de Paz

El diputado Nerio Rojas pidió solucionar “el drama del indio argentino”, mientras que los legisladores peronistas antes querían estar seguros que detrás de esa pintoresca caravana no se escondiesen gestores con otras intenciones. Esta última propuesta ganó por 99 votos contra 21. Los líderes indígenas serían recibidos por una comisión compuesta por los diputados Guillot, Andreotti, García, Rojas y Aráoz. No tendrían otro contacto con ellos.

En Luján asistieron a un oficio religioso y el sábado 3 de agosto por la mañana ingresaron a la ciudad de Buenos Aires por Liniers. En Flores, se sumaron al grupo integrantes de la Alianza Indoamericana y de centros tradicionalistas. En el Centro Provincianos Unidos recibieron un refrigerio. Ya en las cercanías de Plaza de Mayo, le arrojaron flores desde algunos balcones de edificios de la Avenida de Mayo. Alrededor de la Pirámide, con sus instrumentos musicales tan característicos, rezaron y se dirigieron hacia la Casa de Gobierno.

Esa mañana, el presidente Juan Perón los saludó, acompañado por su vicepresidente Hortensio Quijano, desde los balcones de la Casa de Gobierno. Y luego los recibió en su despacho, donde los collas entregaron un petitorio lacrado. Perón no lo abrió, pero les adelantó que sus demandas serían atendidas.

El Malón de Paz

Los indígenas fueron alojados en el Hotel de Inmigrantes, bajo la coordinación de la Dirección del Departamento de Protección Aborígen. Una vez que se acomodaron, el primer mandatario los visitó.   https://www.youtube.com/watch?v=ojiHNOx6374

Un emisario del gobierno les recomendó que regresasen a sus hogares, que los títulos de propiedad se los enviarían por correo. Los indígenas, recelosos, se negaron.

 

En la noche del 27 de agosto, nadie percibió el tren parado detrás del Hotel de Inmigrantes. Efectivos de la Prefectura Naval entraron para desalojar el establecimiento. Como encontraron resistencia, se sumó la Policía Federal que, con gases lacrimógenos y a fuerza de golpes y empujones, indígenas rodando por las escaleras, los subieron a la formación, que partió hacia el Jujuy, Abra Pampa, con una fuerte vigilancia  para impedir que pudiesen descender por el trayecto y sin ninguna respuesta a sus demandas

Al mes siguiente, Perón afirmó que los representantes del Malón de la Paz no representaban los derechos de los auténticos pobladores indígenas.

 

El Malón de Paz

 

En 1949 el gobierno nacional expropió tierras en la Puna y en la Quebrada de Humahuaca, para devolverlas a sus originarios, pero esto jamás se realizó.

Pasaron 74 años y ningún gobierno se las entregó. Hoy el reclamo sigue vigente.

Ya en el siglo XXI, 12 años después de la reforma de la constitución nacional de 1994 que reconoce derechos de los pueblos indígenas, se desarrolló el Segundo Malón de la Paz. Esta vez unas 120 comunidades de la provincia de Jujuy movilizaron en agosto del año 2006, desde la puna, quebrada y valles hasta el cruce de la ruta 9 y 52 a la altura de la localidad de Purmamarca, durante el gobierno peronista de Eduardo Fellner. El reclamo era el mismo que hace 60 años atrás: la restitución de sus territorios.

Unos mil indígenas rechazaron la acción de inconstitucionalidad presentada por el gobierno provincial contra un fallo judicial -que fue inédito- a favor de las comunidades. El mismo reconocía los derechos de las comunidades indígenas sobre las tierras que ocupan e instaba al gobierno a entregar los títulos de propiedad de las mismas en los próximos 15 meses. La medida contemplaba la entrega de 1,5 millones de hectáreas a comunidades kollas y guaraníes de diez departamentos de Jujuy.

Ante la falta de respuesta los indígenas cortaron las rutas durante varios días hasta tener respuestas del gobernador Fellner e incluso enviaron un escrito al entonces presidente, Néstor Kirchner, para que pueda interferir. La medida fue levantada con la promesa de entrega de 29 títulos comunitarios en el 2006 (un 25% según el gobierno) y el resto durante el 2007, las cuales otra vez quedaron en el aire.

Actualmente autoridades de diversas comunidades originarias de Jujuy afirman que hasta el momento solamente se entregaron alrededor de 50 títulos comunitarios de tierras, habiendo en Jujuy más de 250 comunidades con personería jurídica y más de 300 que se reconocen como tales.
El Programa de Relevamiento Territorial Indígena (ReTeCI) iniciado en el año 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, fue denunciando por las comunidades y sus organizaciones por el bajo nivel de relevamiento y la enorme cantidad de fondos destinados. Esta situación llevó a una tensión constante y conflictos como sucede en Neuquén, Chubut, Río Negro, Formosa, Salta o Jujuy.

El Malón de Paz
La restitución de las tierras ancestrales a las comunidades indígenas de Jujuy sigue siendo un derecho negado por los distintos gobiernos de turno, que siguen avalando un modelo de desarrollo productivo que va en detrimento de los derechos de los pueblos originarios y a favor del negocio capitalista de las empresas multinacionales vinculadas a la minería, el negocio de la energía solar, el turismo y la extensión de la frontera agropecuaria con el monocultivo de la soja o de la caña de azúcar.

El saqueo de los recursos naturales y la explotación minera por parte de multinacionales como la suiza Glencore en Compañía Mina El Aguilar, reúne casi 100 mil has. en territorio indígena y avanza la extranjerización de las tierras en esos territorios, como menciona recientemente un estudio (((http://www.chequeado.com/investigacion/quienes-son-los-duenos-de-las-tierras-en-la-argentina/))) que da cuenta de que el 26.1 % de las tierras del departamento de Humahuaca son extranjeras, 11.1 % más de lo permitido).

Además de negarles los títulos comunitarios de sus tierras, Gerardo Morales hizo votar en la Legislatura a principios del 2016 la Ley 5915, de Servidumbre, que avasalla el derecho de los pueblos originarios a la consulta libre, previa e informada (garantizada por el Convenio 169 de la OIT, aprobado por la ley 24.071) y del uso y manejo de sus territorios respetando su cultura, modo de vida y producción. Por debajo de las tierras ancestrales pasan gasoductos para generar millones en ganancias de empresarios con el negocio de los servicios esenciales, aunque las familias que viven ahí en su mayoría no cuentan con gas natural.

Se pretende desarrollar la producción de energía solar en esos territorios para que todo se lleven los empresarios chinos y el saqueo de minerales como el litio por parte de multinacionales como Toyota o Mitsubishi, mientras las familias de la puna y la quebrada engrosan las filas de la pobreza. Actualmente existen varios conflictos y denuncias de comunidades originarias, como las de la Cuenca de Salinas Grandes y Guayatayoc, que visibilizan distintos atropellos del gobierno, empresarios y terratenientes, sin garantizar si quiera la consulta previa, libre e informada.

La restitución y títulos comunitarios de las tierras ancestrales indígenas, un reclamo vigente

La prórroga de la Ley 26.160 que suspende los desalojos de las comunidades indígenas del país hasta que se culmine con el relevamiento territorial es un paso adelante para la entrega de los títulos comunitarios indígenas, aunque insuficiente ya que no los garantiza. Esta ley fue producto de la movilización y la lucha de los pueblos originarios durante años a costa de persecución, criminalización por luchar e incluso asesinatos, que avalaron todos los gobiernos de turno del PJ y la UCR o ahora la coalición Cambiemos.

El Malón de Paz


Art 75 Inciso 17. Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.

Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

El Malón de Paz

 Óleo de Antonio Berni. Jujuy mostrando un colorido mercado colla.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario