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martes, 5 de marzo de 2013

Cambios en la expectativa de vida de la mujer.

Reducción de la expectativa de vida de la mujer en la era industrial.

Según la agencia EFE en Japón el día 5 de marzo del 2013 cumplió años la mujer más anciana del mundo. Misao Okawa, cumplió 115 años en su localidad natal, Osaka (oeste de Japón).

Esta mujer  nacida en 1898, se puede decir que vivió tres siglos, ya que nació a fines del s XIX, recorrió el s XX e ingresó al s XXI.
Como fruto de esta  larga vida ha tiene tres hijos, cuatro nietos y seis biznietos.
Okawa se jacta de no haber sufrido nunca una enfermedad grave y asegura que el secreto para su longevidad es comer de manera saludable.

La mayor esperanza de vida en mujeres es uno de los últimos resabios positivos del sometimiento de la mujer  al patriarcado. 
Históricamente hubo diferencias en la expectativa de vida entre varones y mujeres,  en las que las cifras correspondientes a nosotras era muy superior debido al encierro y la permanencia en la esfera de lo privado. 

Si nos ubicamos en la prehistoria, los hombres salían a cazar, sometiéndose a los peligros de enfrentarse con las bestias que cazaban, accidentes en las carreras persiguiéndolos, generando múltiples fracturas que les dificultaba el caminar, lo que hizo pensar que tenían una apariencia de simios, y alimentándose básicamente allí donde obtenían su alimento,  y sólo reservaban  algunos pocos trozos para las mujeres que esperaban en las cavernas. Si bien ellas complementaban su alimentación con recolección de semillas, raíces y frutos, esto ha quedado registrado en los restos antropológico, los esqueletos muestras una notoria diferencia, siendo el de los hombres cuya dieta era rica en proteínas mucho más grande que los ejemplares femeninos.

Cuando eramos princesas encerradas y protegidas en un castillo dependiendo de un príncipe azul de quien  nos aportaba la provisión de lo necesario y quedabamos bajo su protección, las mujeres, entonces,  teníamos mayor tasa de esperanza de vida. Era el varón el que salía a trabajar fuera de la casa, generalmente en labores de mayor esfuerzo físico. Aunque en las familias campesinas siempre el núcleo familiar se constituyó en unidad productiva, formada por los varones, niños y mujeres. 

 

Esto no cambió en los sectores más humildes con  la etapa industrial. En la película Germinal, basada en la novela de Emile Zola, la familia obrera completa trabaja en las minas de carbón, y cada hijo muerto o casado era contabilizado por los padres como "un salario menos", tanto se tratara de un varón o una chica. 




Esta película llevó al cine una escena de la obra pictórica de Giuseppe Pellizza da Volpedo, "El cuarto estado", inmortalizando esa movilización de las familias proletarias reclamando mejoras en las condiciones de trabajo y de vida.

A modo de justificación dejo imágenes de algunas escenas en las que se observa el parecido de la Película Germinal con el cuadro de Volpedo.


Ni que hablar de las guerras que acortaron desde siempre la vida de los varones.

Pero más fuertemente a partir de comienzos de siglo XX eso fue cambiando, la inserción de la mujer en el mercado laboral, el hacerse cargo de un hogar  y las responsabilidades corespondientes, el quedar sometidas a la presión del tráfico y el stress de la vida moderna, la aceptación social de la mujer consumidora de tabaco, alcohol y otras adicciones,  todo ello fue igualándonos en las enfermedades y deterioros físicos lo que hace que poco a poco la diferencia en expectativa de vida comience a achicarse.

La liberación femenina tiene su precio.

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