Buscar:

sábado, 2 de junio de 2012

La maternidad como opción, no como instinto natural.


     El deseo de no ser madres
también existe

En la actualidad no son pocas las mujeres que  cuestionan el mandato cultural de tener hijos y el supuesto instinto maternal que parecía inseparable del género. Son cada vez más las que terminan su vida fértil sin haberse embarazado.

La realización de una mujer ya no sólo se da  por los roles sociales establecidos  de ser esposa y madre, sino que se puede encontrar en actividades intelectuales, artísticas, trabajo, hobbys, viajes, militancia político- social, etc. 

Recuerdo cuando leí extrañada en la biografía de Alicia Moreau de Justo de Marta Cichero en la que cuenta que cuando esta abanderada de las luchas de los derechos femeninos se ponía a trabajar colocaba en la puerta de su escritorio un  cartel que decía "MAMÁ TRABAJANDO" para no ser interrumpida. Ella crió solo 8 hijos, 5 heredados de su esposo viudo J.B. Justo, más los propios. En su momento esta anécdota me pareció espantosa, ¿una de las mujeres más transgresoras y luchadoras por la EQUIDAD DE GÉNERO, trataba tan duramente a sus hijos?. ¿Es  que ella no pudo escapar a los roles femeninos que la sociedad del momento le imponían, o pensó que la maternidad  podía ser incompatible con su trabajo?

Y aunque tampoco la foto que incluyo abajo representa el estado real permanente en que permanecemos las que elegimos no ser madres, ya que muchas veces el precio de elegir no formar familia propia es tener que hacerse cargo solas de los problemas de la casa, el auto, el trabajo, la familia y hasta de los que nuestros compañeros no  puedan solucionar.

 En cada elección uno gana en algún aspecto  y pierde otros,... libre albedrío.


En estos últimos tiempos asistimos a cambios en las estructuras de los roles de las mujeres. Me refiero  a la posibilidad de las mujeres en lograr autonomía en sus diversas formas: en lo laboral, en lo familiar, en la lucha por los derechos individuales, en la apropiación de su cuerpo y en el control de la natalidad.
En este último aspecto muchas mujeres deciden terminar su vida fértil sin ser madres. A mediados de 2011 se dio a conocer el resultado de una encuesta en la Ciudad de Buenos Aires que revela que el 17 % de las mujeres concluye el período de fertilidad sin hijos.
En el año 2008, el Centro de Investigación Pew, de Estados Unidos, había revelado que 1 de cada 5 mujeres no habían tenido hijos, el doble que en la década del 70. Y entre los 40 a 44 años un 18 % de ellas entraba en la menopausia sin hijos.  Además la misma encuesta puso en evidencia que las mujeres blancas con trabajo y profesionales son más propensas a no ser madres comparadas con las negras y asiáticas, aunque la proporción en las mujeres negras americanas estaba en aumento. A esto se le suma una mayor aceptación social (un 60% comparado con un 39% del año 88).

Más allá de los números
Es muy posible que un varón soltero sin hijos no nos llame la atención: a lo sumo podemos pensar que es gay, o que es un “nene de mamá”, o en todo caso un “picaflor”, a quien le gusta la vida sin ataduras. Sobre una mujer soltera sin hijos caen epítetos como “solterona”, “complicada”,  “amargada”, o se prevé un futuro signado por la soledad y el vacío.
Cuando la mujer está en pareja y no dan señales de hijos, para el imaginario social, es ella la que seguro tiene un problema de fertilidad. Las mujeres están presionadas por la "norma social" a responder con hijos y al cuidado de la prole, amén de la preservación de la institución familiar.

Las explicaciones al resultado de las encuestas podrían sintetizarse en:
1) La mujer puede decidir no tener hijos porque la presión social sobre la determinación de ser madre es menor.
2) Aparecen nuevos objetivos en respuesta a la autonomía adquirida: trabajo, estudio, profesión, desarrollos personales que requieren tiempo, dedicación, competencia por lugares con más jerarquía.
3) En el ámbito laboral, los empleadores siguen considerando que las mujeres con hijos son menos competentes, por lo tanto para conseguir un buen trabajo, bien remunerado, hay que postergar o prescindir de la maternidad. Tal visión es diferente para los hombres: a un hombre con hijos se lo considera más competente. La idea del hombre proveedor, por ende, trabajador  y responsable,  sigue aún vigente en la mente de muchos.

¿Existe el deseo de no tener hijos?
Así como existe el deseo de tener hijos, existe el deseo de no tenerlos. La idea de que la naturaleza es regente de los deseos humanos es arcaica y predispone a crear normas que coartan la libertad, que es condición humana por excelencia. Las mujeres tienen que hacer valer los derechos ganados y hacerse cargo de las decisiones que se tomen.
Las encuestas sacan a la luz un fenómeno que está sucediendo en el mundo femenino: poner en cuestionamiento el clásico “instinto maternal” y convertirlo en un deseo. Y como todo deseo, se construye en el mundo propio, en la intimidad de la subjetividad.
Fuente:
Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.
PUBLICADO EN SECCIÓN GÉNERO.  entremujeres.com  del 16 de mayo 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario