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miércoles, 18 de junio de 2014

Las Mujeres de Monte Grande desde fines del s XIX a la actualidad.

Las mujeres echeverrianas de finales de siglo XIX  y XX



Para mediados del siglo  XIX  nuestras tierras quedan con pocos pobladores,  todos dedicados a las labores de chacra y tambos principalmente, la mayoría arrendando o respondiendo a grandes terratenientes. Èstos generalmente ocuparon estas tierras para su explotación económica y a lo sumo la  visitaban  en el verano. Con la llegada del ferrrocarril, algunos se construyeron hermosos palacios que usaban  los fines de semana entregados al ocio y los encuentros sociales, el caso del casco LA SOFIA, en el cruce de Santamarina padre e hijo.

Recién a finales de ese siglo se irá generando un pequeño caserío que daría origen a nuestra localidad. En los primeros años de nuestra historia como pueblo encontraremos a las mujeres básicamente dedicadas al cuidado del hogar, los hijos y  de quintas y animales de corral, sólo de unas pocas trasciende sus nombres por estar unidas a la labor docente, cuidado de parturientas, encargarse de la suerte de los  enfermos y a la beneficencia.
CATALINA BERARDI DE BATTIPEDE fue una  italiana que se afincó en nuestro territorio alrededor de 1884, cinco años antes de haberse fundado el pueblo de Monte Grande, las familias inmigrantes que se suman al pago también practican la actividad chacarera. Dña. Catalina como muchas mujeres de su patria se caracterizan por no hacerle asco al trabajo duro y por su religiosidad. Ella misma trabajó en su chacra y luego en un horno de ladrillos. Cuando logró una cierta solvencia económica  donó el terreno y los ladrillos necesarios para levantar la capilla  de Ntra. Sra.  de la Medalla Milagrosa dependiente de la Parroquia Inmaculada Concepción ubicada en el Bº Sta. Lucía. Como así también los ladrillos para construir un hospital contando con el apoyo del Dr. Garzón, aunque lamentablemente quedó inconcluso y la edificación fue tomada para otros fines por lo que Mte. Gde. tendrá que esperar de la acción de Sofia Terrero de Santamarina para la creación de la Primera Sala de Primeros Auxilios.
Catalina es recordada con su apellido en una calle paralela a La Colorada.
Mujeres de Monte Grande


Don Omega Petrazzini y su esposa Amalia se establecieron en 1890 en Monte Grande. Instalaron un almacen donde actuaría la primera estafeta postal de Monte Grande y Tristan Suarez, juntos  se ocuparon de la atención de accidentados y enfermos leves, ya que contaban con un botiquín de primeros auxilios;si veían que su volutad y pericia los superaba, tomaban la chata tirada por un par de caballos y trasladaban los heridos hasta el Hospital de Lomas de Zamora. Su carruaje se utlizó para el  traslado de  fallecidos al cementerio que también quedaba en esa localidad y para acompañar a recién casados. A esta pareja de inmigrantes italianos, sin duda,  los vecinos de Monte Grande los tienen en sus recuerdos, desde los más dulces hasta los más tristes. La calle paralela a las vias del lado de la Plaza de los Fundadores que transcurre en tres cuadras lleva su apellido.

Mujeres de Monte GrandeAparece la primer docente, se trata de la señorita Clementina Rendón, nacida en Lomas. Hubo nombramiento de maestra, con  anterioridad a la fundación del pueblo. Le tocó actuar en un área rural, no lo suficientemente poblada, pero con cierta cantidad de niños de hogares desperdigados en el territorio. Fue la primera maestra nombrada para inaugurar una escuela  en 1880, cuando contaba con 21 años de edad y fue nombrada también su hermana Antonia de sólo 14 como ayudante. La escuela establecida inicialmente en el paraje "Edén Argentino" fue trasladada al poblado de Monte Grande en 1894. Treinta y nueve niños constituían la matricula inicial, 22  varones y 17 niñas cumpliendo 1º, 2º y 3º años, para continuar el nivel primario debían trasladarse al centro de Lomas.
 Había estudiado para maestra con la Sra. Dña. Alina García en tiempos donde las actuales localidades de E Echeverría pertenecían a esa intendencia. Ya había adquirido sus primeras experiencias en Lanús, cuando fue convocada.
La maestra Clementina Rendón cuenta con una calle, pequeña cortada que la recuerda en el barrio "La Cautiva" cercano al hospital actual y  un jardín infantil en Lanús con su nombre.
La sucederán dirigiendo esta escuela Paula H. de Lecoq, Manuela Avila, Sra.Livia G. de Sharpin y Dolores R. de G. Ocantos. En el caso de la señorita Ocantos tiene una calle que la recuerda, primera paralela de las vías naciendo de la Plaza San Martin
Mujeres de Monte Grande

Angela Gonzalez de Barbier fue la maestra y directora designada para cubrir el puesto en la vieja Escuela Nº 43 en la casona que donara el Dn. Luis Guillón en 1910, actualmente convertida en la EPB Nº 37,  desempeñó el cargo por 29 años seguidos, al jubilarse en 1939 se le hizo una gran fiesta en el salón de  la Sociedad Italiana.

Mujeres de Monte Grande

Maria Esther Balestrini de Lambardi será la primer maestra nacida, en 1902, y alumna de nuestro pueblo. María Esther estudió hasta 4º año en la Esc. 43 "El Durazno" para terminar en Lomas de Zamora ya que los grados superiores todavía no habían sido habilitados aquí y se recibió de maestra en el Inst. María Auxiliadora de Almagro. En 1920, ya recibida de maestra y catequista inicia su labor en la Esc Nº8 de Luis Guillón, luego ejerció en la Esc. Nº 1 y en la Nº 3 de Ezeiza pero terminó sus días dirigiendo la escuela con la que inició su recorrido docente.  Se la recuerda por su trabajo en la Acción Católica, en Cáritas y en la Sociedad de Beneficiencia de Esteban Echeverría.

Aconsejado por su médico personal, el intendente de Avellaneda por cinco períodos entre 1909 y 1940, Alberto Barceló, puso los ojos en la atmósfera de aires benignos, suelo fértil y agua potable que ofrecía Monte Grande a fines de la década del 1920. María Elena, la única hija del caudillo conservador y su esposa Mariana Boloqué y Galdeano, padecía una enfermedad respiratoria y una temporada en “La Córdoba chica” -como se conocía ese páramo de quintas y urbanización incipiente- sería la mejor receta.




Quinta Barceló, hoy sede del Polo Judicial de Esteban Echeverría.

Sin rodeos, Barceló adquirió una propiedad de amplias dimensiones y encargó levantar una mansión a la empresa del Alberto Prebisch.

Barceló decidió bautizar con el nombre de su hija a su llamativa propiedad. Mientras el chalét y la caballeriza relucían en el horizonte de campos sin explotar, otros detalles de avanzada para la época quedaban a resguardo de las miradas indiscretas: la Quinta María Elena se había transformado en la primera casa con ascensor del distrito y contaba con portero eléctrico, veinte dormitorios, diez baños, una escalera de mármol, un salón de fiestas, un túnel que llegaba hasta la vivienda del casero y hasta un sofisticado sistema de ventilación por conductos y toma de aire.

Políticos y aristócratas porteños frecuentaban la casa cuando Barceló organizaba reuniones o fiestas.  Entre esos distinguidos invitados solía tener asistencia perfecta Carlos Gardel.

La Señora Mariana Boloqué y Galdeano y su hija María Elena participaron en el comisión Pro mantenimiento del templo parroquial.
Como era habitual en la oligarquía María Elena Barceló y su madre Mariana Boloqué fundaron una institución de caridad que se ocupaba de la beneficencia y atendía a los pobres de Avellaneda en su “Palacio Barceló” en la calle Lavalle 43.

En 1946, habiendo muerto sus dos padres y habiéndose casado María Elena Barceló de Martin vende la quinta que le proporcionó tantos  años de bienestar.
María Elena Barceló contrajo enlace con Carlos Martin y tuvieron dos hijos: Carlos y Marcelo.

En la década de los 70 se convertirá en una sucursal bancaria y después de décadas de deterioro y abandono se convierte en el Polo Judicial  de E Echeverria.






Sofía Terrero Peña de Santamarina fallecería el 7 de mayo de 1932.

Mujeres de Monte Grande

Era hija de José María Terrero Escalada (1842-1902) y de Luisa Peña Lezica (1850-1931).

Contraería matrimonio con Enrique Santamarina Irasusta, nacido en Tandil, en 1870 y fallecido en 1937.

El matrimonio tendría siete hijos: Enrique, Alfredo José María, Sofía Carmen Ana, Alejandro Ramón, Ramón José, Enrique Ramón y Ricardo Santos.

El 28 de Agosto de 1905, Don Enrique Santamarina le compra al Dr. Enrique Romero las tierras ubicadas en la localidad de Monte Grande.

La estanzuela Don Enrique pasó a llamarse La Sofía, en homenaje a su esposa Doña Sofía Terrero.

El modesto casco original fue remodelado, erigiéndose una residencia construida en un estilo francés algo austero, es quizás una de las más lindas de aquellas tierras, y ha logrado sobrellevar el paso de los años manteniendo intacta su majestuosidad.


Sofia se comprometió a pagar una maestra y su traslado a la estancia, para formar a los hijos de la peonada, a los que también convidaba siempre una taza de chocolate. Ofrecía cada fin de año un almuerzo para todo el pueblo, donde no faltaban regalos y sorteos. Sus donaciones también permitieron la refacción de la iglesia del pueblo y la construcción de la sala de primeros auxilios San José, en honor a su padre José María Terrero de Escalada. También se desempeñó como presidente honoraria de la Sociedad de Beneficencia de Monte Grande, presidente de la Sociedad Damas Protectoras del Obrero y presidente de los Centros de Instrucción para Obreros.

Mujeres de Monte Grande

Recién en la década del 30 queda  inaugurada la Sala de Primeros Auxilios San José estableciendo su benefactora, Sra. Sofía Terrero de Santamarina que la administración estaría a cargo de una comisión designada por ella o integrantes de su flia. en caso de su fallecimiento. Pero su sostenimiento se haría a través de algunos vecinos que contribuirían aportando una cuota para equiparlo y mantenerlo.

Con el fin de asegurar su funcionamiento, se formó una comisión integrada por María S. de Schenser, Juan M. Recarte, Sofía S. de Cervetti, Antonio Montenegro (h.), Nelida P. de Rotta, Ana P. de Cardeza, Emilio F. Cardeza, Arturo Banante, Oscar Francisco Risso, Bartolomé Raffo, Lucano Valette y Sofía Terrero. Gracias a sus esfuerzos y al aporte que realizaron un importante número de vecinos pagando una cuota mensual, la casa de primeros auxilios comenzó a atender el 1 de junio de ese mismo año, fecha en que se registró el ingreso del primer enfermo.

El gobierno comunal establecido por la Revolución de 1943 expropió y municipalizó la Sala. A Sofia la recordamos con el nombre de nuestro Policlinico y con la calle que rodea la Plaza Mitre.


Sabemos que los partos en su mayoría eran asistidos por comadronas, aunque sólo la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza hace mención de una de ellas: María Lanutua de Harguindeguy. En cuanto a enfermeras se rescata la figura de María Ruiz.


Mujeres de Monte GrandeLa señorita Mariana Arbel había nacido en el distrito vecino de Almirante Brown, 31 de Marzo de 1886 y  fue la primera obstetra diplomada en radicarse en Monte Grande cerca de 1907, tuvo un pequeño consultorio en la calle Vicente López 174 de Monte Grande. Con designación del municipio desde 1920 ejerce públicamente y luego al surgir la Sala de Primeros Auxilios San José, se suma a su plantel, también atendiendo en su consultorio particular ubicado en la calle Vicente López 174 teniendo una larga trayectoria, muere a los 80 años, habiendo ayudado a nacer a varias generaciones de echeverrianos.


Bajo esa administración municipal  la Sala de Primeros Auxilios pareció languidecer y no podía prestar con suficiente eficiencia la demanda local, hasta que en ocasión de la presencia de Perón y Evita para la inauguración del gasoducto Comodoro Rivadavia-Bs As sobre el Camino de Cintura se accidentó un obrero. Entonces es trasladado rápidamente al hospital y Evita misma  lo visita, recién en ese momento el comisionado Stura toma medidas para mejorar el servicio.


Se tiene constancia que desde que se dictó la ley de derechos cívicos para la mujer en 1947 ya existía en Mte. Gde.  una Agrupación Peronista de Mujeres y relacionada con ella Josefina Polidoni, sin embargo la historia recoje el nombre de la primer mujer que accede a un cargo electivo, pero por partido radical. Dña. Catalina de Fleitas era correntina de nacimiento, había obtenido medalla de honor en el Magisterio Normal, posteriormente se recibió de profesora de inglés y taquigrafía,  dedicándose gran parte de su vida a la docencia, se afincó en nuestro distrito y junto a esta vocación, desarrolló  un papel activo en la  militancia dentro del partido radical, llegando a ser nuestra primera concejala durante el mandato del presidente Illía.

En el territorio de nuestro distrito el primer Colegio Religioso a nivel primario y secundario  se fundó en 1958, Colegio de Nuestra Señora a cargo de las religiosas Siervas de Maria de Anglet, proponía una propuesta religiosa  con accesibilidad económica a fin de llegar a la clase media.
Sobre la calle Garay esquina Lozano se encuentra el Monasterio Ntra Sra. de la Paz fundado en 1980 por la orden de las teresas. En 1994 se crea un lugar dedicado a los Ejercicios Espirituales Ntra Sra de Guadalupe a cargo de las Hnas Esclavas de Cristo Rey. Y para finalizar las fundaciones religiosas a cargo de mujeres se crea el Colegio San Enrique de Osso regenteado por las Hnas de la Cong Sta  Teresa de Jesus.

En 1976 comienza a  funcionar el Museo Histórico en la Esc. Nº 14 dirigida por Fausto Viglione y como asesora museóloga  Marta Kreuglicoff  y en ese año se crea el cuerpo femenino de tránsito.

Sirva el presente artículo como inicio de búsqueda. 
Les estoy debiendo la mención de nuestras primeras médicas, abogadas, ingenieras, y otras tantas profesiones y oficios que todos los días mujeres anónimas realizamos en el distrito de Esteban Echevarría.

Brigida Walsh es la fundadora de la biblioteca Florentino Ameghino de Luis Guillón.

Ella nació el 6 de Marzo de 1906 en Mangiolo provincia de Santa Fe. Fué una de los 9 hijos que tuvieron Patricio Walsh y Margarita Barry. A los 24 años se casó con Carlos Alberto Ghibaudi con quien tuvo seis hijos. Su casa estaba ubicada en la esquina de Mendoza y Florentino Ameghino.

Estuvo involucrada en muchas acciones, por ejemplo “Liga contra el Cáncer”, pero el aporte más grande que hizo a la comunidad fue la Biblioteca Florentino Ameghino.

Según comentarios de ella, los niños golpeaban el portón pidiéndole que abriera para poder ingresar a leer, pero no contaba con muchos libros, solo 7 cuentos.

Es entonces cuando decide junto con otros vecinos formar una comisión para conseguir armar la biblioteca. Para que aprobaran la fundación de la misma necesitaban como mínimo mil ejemplares de los cuales estaban muy lejos, pero esto no fue un impedimento para Brígida y Elena Flamarion.

Con la comisión constituida el 25 de Agosto de 1963 es que se dan los primeros pasos para conseguir los libros y un lugar para desarrollar las actividades de la biblioteca. Es así que consiguieron un garaje en Madariaga 577 y por medio de kermeses, organizadas en el galpón del colegio Mariano Moreno, se logró la adquisición de los ejemplares necesarios, muchos obtenidos por medio de donaciones.

Es así como el 24 de Mayo de 1964, para felicidad de Brígida, se logró fundar la Biblioteca. La primera bibliotecaria fue la señora Hilda Pérez de Alba.

Hace pocos años se creó el centro cultural que opera en el mismo terreno que la biblioteca y la homenajea llevando su nombre.

Mujeres de Monte Grande

Asimismo el año pasado, el 5 de Diciembre, como resultado de una votación escolar, se decidió que el patio de la escuela primaria N° 8 de Luis Guillón llevara su nombre. En un acto encabezado por el señor intendente Fernando Gray colocaron una placa conmemorativa y acompañaron el acto hijos y nietos de Brígida. Decidí elegirla ya que tanto de niña cuando me llevaba mi mamá, como ahora en mi papel de madre, con mis hijos, disfrutamos mucho de este lugar y todo el material que nos brinda. De hecho crecí escuchando a mi mamá decir que se pudo recibir de contadora gracias a que Brígida se ocupaba de conseguir libros específicos que ella necesitaba.

Actualmente, la Biblioteca cuenta con aproximadamente 400 socios con sus familias, los cuales con su cuota social contribuyen al mantenimiento y funcionamiento de la misma. Hoy la institución posee un hermoso edificio que consta de una sala de consulta y una sala de lectura silenciosa por las cuales diariamente pasan alrededor de 100 usuarios, estudiantes, profesionales o simples lectores, que consultan la Biblioteca en busca de información. Las estanterías se han multiplicado por todas las paredes, cargadas de enciclopedias y libros para los distintos niveles de enseñanza: EGB, Polimodal, Terciario y Universitario, abarcando las áreas de Literatura, Historia, Economía, Medicina, Derecho, Agronomía, Humanidades, Ciencias Exactas, y Docencia en sus diversas especialidades. La colección ya supera los 25.000 volúmenes e incluye algunos libros del año 1800. Con el aporte tecnológico que brindan las PC, se generaron dos bases de datos una para socios y otra para los registros bibliográficos, con lo cual se han mejorado y agilizado las búsquedas de información y los préstamos de libros. Fiel a los principios que le inculcaran sus organizadores la Biblioteca siempre ha desarrollado una fuerte actividad cultural con proyección a la comunidad. Con este objetivo se organizan conferencias, cursos y talleres a cargo de profesionales de distintas áreas, quienes, desinteresadamente, dan su tiempo y sus conocimientos como apoyo a la institución.

Mujeres de Monte Grande del siglo XX-XXI

En las  artes del Municipio de Esteban Echeverría se destaca la labor de una incansable mujer haciendo monumentos hasta muy entrada en edad, se trata de la escultora Patricia Simek. A ella le debemos el  monumento A la amistad, a los inmigrantes, al Angel Gerardo, el busto de   la Santa Teresa de Calcuta, el monumento a los Caidos en Malvinas, la Santa Teresa de Calcuta y los niños y su último trabajo, La Capilla Ardiente, en memoria de los detenidos y desaparecidos en la última  dictadura.
Patricia falleció el 12 de agosto de 2019.
Como  homenaje el municipio bautizó con su nombre una pequeña plazoleta ubicada muy cerca de su casa-taller, en Ramón Santamarina esquina Acosta.
En enero del 2023 fue instalado su busto obra de Geraldine Stahli, nieta de Patricia Simek.
Otra mujer destacada en el arte echeverriana fue la Prof. Zaida Souza, quien al retirarse de la escuela de Artes y Oficios del municipio donó un retrato de Esteban Echeverría, un óleo en tamaño natural



Fuentes:
Junta de Estudios Históricos de Ezeiza
http://www.montegrandeayer.com
http://www.cmee.org.ar
http://estebanecheverria.clarin.com
http://www.laciudadavellaneda.com.ar

http://www.epb37.50webs.com/histo


MATHEU, LILIANA MABEL  y CEBREIRO, SILVIA ALEJANDRA "CRÓNICAS DE UN SIGLO .CENTENARIO DE ESTEBAN ECHEVERRIA" 2013 MUNICIPIO EEcheverría

 Campomar, Pedro Ruben "Calles echeverrianas que marcan nuestra historia" (Ley 3467/13 a 11550/94) Edición taller "La  imprenta". Mte. Gde. 1997         




domingo, 8 de junio de 2014

Un tonto cuento de amor. La necesidad de la Desprincesación en la formación de las niñas


UN CUENTO DE UN TONTO AMOR       IMAGINARIO.
tonto cuento de amor


Había una vez una criatura en un tiempo muy muy lejano, en un lugar  muy distante, EDUCADA en medio de deberes,  represiones y  prohibiciones. 

 

En su mundo sólo había dos lugares de luz: la escuela y los libros… con ellos su imaginación la transportaba  a estar en otros sitios, con otras gentes, hasta podía jugar con princesas remotas, acompañar a heroínas de cuentos,  suspirar por aquellas  que habían logrado zafar de su prisión por un valiente y guapo príncipe azul,… para casarse, ser felices y comer perdices.  Ávida devoraba cuentos en los que ellas eran débiles y necesitaban ser rescatadas por príncipes azules, y así crecía mientras pasaba  sus noches de insomnio transportándose hacia reinos fabulosos.

tonto cuento de amor



En sus juegos experimentaba con sus muñecas, la ponía en fila y retaba si no tomaban distancia, luego escribía la tarea en la pizarra y  las ponía a trabajar, mientras sentada en el escritorio ella ensayaba el garabato del bien de sus maestras.


Y así fue creciendo en medio de rígidos mandatos de crianza y cuentos de princesas, rezándole a su Dios para que la convirtiera en una mujer buena y feliz. Pero cuando estaba en el último escalón para ser maestrita,  un día le dieron permiso para salir y conoció un muchacho alto, fuerte, con un impecable traje azul, con cuello y puños rojos, con galones dorados y charreteras celestes y blancas, un soldadito con cara de bienhechor.  Él tenía un poco más de veinte años y el pelo muy  corto y formaba parte de  un ejército loco, diría Charly.


Fue verse una vez, cartearse una cuantas, telefonearse un par y al encontrarse, la maestrita ya se sentía  enamorada y comenzaba a soñar despierta. 


tonto cuento de amorPero las maestritas no fueron preparadas para afrontar la vida con soldaditos imaginarios. Pronto llegaron las misiones mutuas que los separaron,  primero no tan lejos, luego del otro lado del océano, y allí estaba la maestrita, en cada partida y cada regreso. 
Sin más, él  al medio de la estepa, y ella en su casa suspirando, rezando, escribiendo cartas, recibiendo y releyendo otras, y esperando, siempre esperando.


Al año la maestrita le propuso vivir en un reino más cercano: pero él se negó, en su cabeza no había esos permisos. Ella quedó patitiesa,  no supo que hacer,  ¿debería darle más tiempo quizás? ¿tal vez menos presión?, después de todo sólo había sido recién un año de amar y esperar. Y luego otro, y otro y no sé cuántos más. Él siempre marchando, ella siempre quedando.


Sin dilación llegó una gran misión,  muy difícil y peligrosa, tanto que sólo se podía ir con un casco azul. Allá se fue el soldadito imaginario, lejos, a la isla a donde arribó Afrodita, para enfrentarse con monstruos y con dragones. Mientras la maestrita rezaba, suspiraba, esperaba, recibía cartas, escribía respuestas… y como siempre, estaba en su partida y a su arribo. 


tonto cuento de amor
El miedo de la tonta señorita enamorada se disipó al escuchar que regresaba sano y salvo. Entonces se preparó para la ocasión.  El encuentro fue muy feliz, tanto que ambos se abrazaron muy muy fuerte, él se animó a besarla y a prometerle "pasar una semana" juntos.

Todo fue felicidad... hasta que se fue  acercando el día del encuentro. Ella decidió ser prudente y esperar, no tomar la iniciativa, para no inhibirlo. Tras el tiempo vencido intentó ubicarlo y no se encontraba ni en el reino de los tontos soldaditos imaginarios, ni en el castillo de los príncipes azules, simplemente se había esfumado, como los genios de las lámparas mágicas.


Soldado que huye, sirve para otra guerra, dicen.


La maestrita lloró y lloró, hasta que casi se ahoga en el lago que formaron sus propias lágrimas. Recién entonces, tomó todas las cartas que estaban numeradas y atadas con cintas de distintos colores y se las envió al cuartel de los tontos soldaditos imaginarios.
tonto cuento de amor


No hubo respuesta por meses, ni años. Sólo para su cumpleaños la tonta maestrita imaginaria recibía una postal sin remitente de salutación vaya una a saber desde que tonto reino.


Cuando la maestrita al fin se dió cuenta que el soldadito no vendría por ella, que no hay príncipes azules ni finales felices comiendo perdices,…ta tan… una muestra de vida en el frente.


Y allí de nuevo, casi diez años después del inicio, empieza todo nuevamente… intercambian cartas y  llamados por meses hasta que por fin se da un reencuentro. Todo se sentía igual, el soldadito le seguía erizando la piel a la señorita, como el primer día. Se abrazaron y besaron,  y dicen los aldeanos que de la torre donde se ocultaron salieron fuegos de artificio esta vez. El reino entero se alegró.


Entonces el tonto soldadito imaginario le propuso matrimonio a la tonta maestrita imaginaria, ¡la condición no incluye  divorcio!, dijo él, porque así se lo marcaba su Dios, -¡así no! dijo la tonta maestrita imaginaria que le rezaba al mismo Dios, pero creía que podía entender de tropiezos y reintentos.


Ante tremenda desavenencia él se marchó y  la tonta maestrita imaginaria se sumergió en muchas escuelas, centenares de alumnos, montones de correcciones, millares de planificaciones, múltiples cursos de perfeccionamiento,  todo lo que no le permitiera recordar al tonto soldadito imaginario.


tonto cuento de amorDiez años después, la maestrita  no pudo con la añoranza, y empezó a contar su historia de amor frustrado, y tanto le recomendaron que buscara a su soldadito, que lo hizo, y lo encontró. 


Y comenzaron las llamadas, los chat, los mail, los mensajitos… hasta que el soldadito la invitó a su fortaleza en el reino de las montañas de los vientos permanentes, ¡sí el soldadito estaba a cargo de muchos otros que le obedecían y admiraban  por su coraje, valor, y alguna otra cosa de las que dicen los códigos militares que debería tener!


La maestrita no cabía del asombro, ahora sí serían felices y comerían perdices. Ambos ya cargaban canas, él un divorcio y un hijo lejos, pero ella estaba dispuesta a dejarlo todo, como hacía veinte dos años atrás.


Tras un agotador viaje en carruaje la maestrita llegó al reino donde el tonto soldadito vivía. El imaginario príncipe azul recibió a la maestrita, le dio una recorrida por el castillo y la encerró en la torre, no podía recorrer el feudo caminando, nadie debía verla, sólo podía salir de allí de noche en el caballo negro que se encontraba delante del puente levadizo. En la torre le tiró un colchón en el piso y le dio un plato, trabó las puertas del patio de atrás para que ningún soldadito la viera.


tonto cuento de amorAl pobre soldadito imaginario como portaba siempre su armadura, ésta se le oxidó, y le averió el corazón. Aunque con sus besos seguía erizándole la piel a la tonta maestrita enamorada como el primer día, esto no le alcanzaba. Entonces pensó en seducirlo,  demostrándole que podía ser una  buena mujer. Escapó de la torre y sin permiso abrió los postigos de las ventanas del castillo, manguereó las paredes para quitar tierra y telarañas, desenvolvió la vajilla, fue de compras  y llenó la heladera, ordenó y llenó la despensa, cocinó, y frizó comida,  recogió flores silvestres y puso música, puso vida en esa fortaleza sombría e hizo todo lo que debía hacer una "buena mujer". 


Pero no existen las historias de amor como en los cuentos. 
Una vez  más el tonto soldadito imaginario dijo: "¿qué has hecho?", “tengo miedo”, "no estoy preparado",  “me asustás”, vuelve a tu reino, yo me quedo en el de NUNCA JAMÁS, en una cabaña, en medio de montañas con un cartel en el cerco que diga "CUIDADO CON EL DUEÑO".

ESTO ES LO QUE PUEDE PRODUCIR LA ADICCION A LAS LECTURAS O PELICULAS ROMÁNTICAS. 
SI SOS MADRE, MAESTRA O SIMPLEMENTE TIENES NIÑAS A TU CUIDADO COMIENZA A BUSCAR OTRO TIPO DE MATERIAL PARA ELLAS, INICIA EL PROCESO DE Desprincesación . LAS NIÑAS NO PUEDEN SER CRIADAS Y EDUCADAS PENSANDO QUE ALGUN DÍA LLEGARA UN PRÍNCIPE AZUL QUE LAS COMPLETARÁ, PORQUE ELLAS YA ESTAN COMPLETAS, ESO DE LA MEDIA NARANJA YA NO VA TODAS SOMOS NARANJAS ENTERAS, Y PODEMOS Y DEBEMOS SOÑAR NUESTROS PROYECTOS DE REALIZACIÓN PERSONAL INDEPENDIENTEMENTE DE ENCONTRAR O NO UN COMPAÑERO DE VIDA.

LA HISTORIA QUE SE RELATA ARRIBA ES REAL, EL EJERCITO ACABA DE ASCENDER Y CONDECORAR AL TONTO SOLDADITO IMAGINARIO, Y DE LA TONTA MAESTRITA IMAGINARIA NADA SE SABE.