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viernes, 21 de marzo de 2014

Las mujeres argentinas o extranjeras que hicieron nuestra historia, que descansan en el Cementerio de Recoleta.

También
 las mujeres 
están presentes en el 
Panteón Argentino.

Una tarde de domingo acepté la invitación del historiador Eduardo Lazzari para recorrer el Cementerio de La Recoleta en búsqueda de historias protagonizadas por mujeres. 
Sabemos que se trata del primer cementerio público en territorio argentino, fundado en tiempos de Rivadavia para dar albergue tanto a la mayoría de la población nativa de origen católico, como a la reciente y creciente inmigración de origen protestante, cristiana ortodoxa y  musulmana.
Como no podía ser de otra manera, siendo la mitad invisible de la historia, también grandes mujeres relevantes en nuestro pasado, se encuentran en el Cementerio de La Recoleta, máximo exponente por su valor histórico artístico de la Argentina.

Allí conviven grandes obras de arte, que se  mezclan con telarañas de tumbas semiderruidas. Florecen los vitrales de las ventanas de los mausoleos con memoria, de herederos sin raíces.
Belleza y abandono se conjugan, la ostentación y el patrimonio artístico de la antaña oligarquía terrateniente muestra su poderío aún en sus monumentos funerarios.


   

Desde La Dolorosa, última a la derecha que custodia a Facundo Quiroga quien según la leyenda permanece de pie, para que ni aún en la muerte el enemigo lo encuentre distraído o vulnerable, que es sin duda una de las más antiguas,  sobrias  y una de las más imitadas del cementerio,  hasta los panteones de nuestros héroes de las guerras de independencia (izq.), y  la mayoría de nuestros presidentes y otras personalidades destacadas de la ciencia, las artes y política se dan sita en ese mismo lugar. Menos representantes gremiales y tangueros, para ellos esta reservada la Chacarita.


Después de observar detenidamente el Cristo con un excelso naturalismo en mármol que realizó Monteverde, el maestro de Lola Mora, para la capilla que forma parte del portal ideado por Buschiazzo, como no podía ser de otra manera no bien se cruza el portal, dentro del mausoleo de la flia. Alvear, nos recibe Regina Pacini, la primer "Primera Dama" destacada en ese papel en la Argentina. La exitosa cantante lírica de origen portugués que renunció a su encumbrada carrera para casarse con Marcelo T. de Alvear. Lo acompañó por el resto de su vida y realizó importantes obras de caridad entre las que se destaca La Casa del Teatro y el Teatro Regina.

Dejando atrás los relojes de agua, que marcan el tiempo para las almas y tomando la calle principal nos detenemos en el mausoleo de la flia. Lecube, en medio de los cipreses, árboles de simbología de eternidad, para observar las dos maravillosas esculturas alegóricas femeninas esculpidas por Lola Mora, con una exagerada rugosidad de la vestimenta a modo de un gesto de rebelión de la escultora por haber sido rechazadas sus figuras originalmente esbozadas desnudas, no por ello menos valiosas. Las únicas que dejan ver la firma de Lola con el apellido de casada, aún un simple transeúnte las distingue por la blancura del mármol de Carrara, los rasgos y proporciones perfectas la mano y el cincel soberbio de Lola



Casi enfrente de la flia. Lecube y alrededor de la primer plazoleta como no podía ser de otro modo se encuentra la tumba de la verdadera madre de la Patria: Mariquita Sánchez, aquella que desde muy joven mostrara ser una pionera luchadora por los derechos de la mujer, solicitando que  un representante del Virrey se presentara en su compromiso para oponerse al matrimonio planeado por interés por parte de sus padres, luego durante las invasiones inglesas aprovecha  sus conocimientos de inglés y pone su salón al servicio del espionaje en favor de los criollos, más tarde será la sede para las reuniones previas a la Revolución de Mayo, más tarde su tertulia se convierte en el escenario para inaugurar los acordes de nuestro Himno Nacional, partícipe fundadora y  luego secretaria y presidenta de la Sociedad de Beneficencia, aquella que se encargó de escuelas, hospitales, sala de partos públicos, asilos de alineadas, escuela de magisterio y otras instituciones de protección femenina en su larga vida, en su mayoría con relevancia pública.

Del otro lado de la calle, muy cerca, como sucediera durante la vida,  se encuentra con  Remedios de Escalada, la joven aristocrática que conociera al futuro Gral. elevado a Padre de la Patria en las tertulias de Mariquita. Estan lo suficientemente cerca para susurarse secretos y penas de amor. Sobre la lápida  de Remedios una frase que reza "a la esposa y amiga" de Don José de San Martín, una de las tumbas más antiguas de este cementerio.

Evita descansa, luego de un doloroso, extraño y largo periplo en la bóveda de la Flia. Duarte, junto a su madre y sus hermanas,  se accede a través de  estrechos y laberinticos pasillos. Es una de las pocas tumbas que siempre permanece con flores, seguramente de sus fieles descamisados.


Muy cerca, en la tumba de Luis Vernet, el primer gobernador nombrado por un gobierno criollo en Malvinas, nos podemos encontrar con los restos de su mujer, María Sáenz que lo acompañó desde 1829 hasta 1833 a afrontar las inclemencias de esos rincones inhóspitos aún embarazada de una niña, que nació en las islas y bautizaron con el nombre de Matilde, pero fue llamada por la  familia  Malvina Vernet.

Por ese mismo sector encontramos los restos de Amalia Lacroze de Fortabat, heredera y dueña de un gran emporio empresarial que legara uno de los Museos más modernos y con una ingeniería de vanguardia  que cuenta la ciudad de Bs. As. en la actualidad, emplazado en Puerto Madero, a metros de la Av. Córdoba.

En aquel lugar que como dijera Descépalo, todos nos vamos a encontrar,  descansan hombres probos pero sepultados cerca de sus amantes, como el caso de Roca y la esposa de su amigo Wilde, conviven figuras de la máxima aristocracia patricia con personajes humildes como sucede con Catalina Docan, fallecida en 1863, que por su vida dedicada al servicio con máxima honradez,  a pesar de ser una antigua negra esclava que sirviera como personal doméstico para una familia distinguida del Buenos Aires de entonces, transgrediendo en parte las convenciones sociales de la época, al constado del panteón familiar descansa eternamente junto a sus patrones.


También allí encontramos los restos de  Elvira Rawson de Dellepiane, la segunda mujer en recibirse de médica en la Argentina, participó auxiliando medicamente a los combatientes de la Rebelión del Parque de 1890, participante del Congreso Internacional Femenino que se realizó en Bs. As. en 1910,  precursora junto a Alfonsina Storni, Cecilia Grierson y Alicia Moreau de Justo en la lucha por el voto femenino, recibió la Libreta Cívica Nº2, luego de la sanción en 1947 de la ley que otorgara los derechos políticos a las mujeres, creadora de un proyecto de ley de divorcio presentado por mesa de entrada que no prosperó hasta que después de la última dictadura una legisladora radical Florentina Gomez Miranda en la vuelta definitiva de la democracia lograra su sanción.



Por supuesto en el mismo cementerio donde descansan los restos de Sarmiento, el padre de la escuela, el malhumorado, y mujeriego hombre al que el pueblo argentino le debe la Ley 1420 que en 1884 establecía la educación primaria gratuita, gradual, laica, obligatoria y mixta para lo que impulsó la llegada de jóvenes maestras norteamericanas que tuvieron que sufrir en sus inicios el prejuicio de la clase dominante y los sectores católicos por ser de religión protestante. No obstante trabajaron de sol a sol, establecieron escuelas primarias y escuelas de formación docente para iniciar la capacitación de las mujeres en este área. No sólo pronto se disminuyó considerablemente con el analfabetismo, sino que también se le dió un instrumento de independencia económica a la mujer argentina, siendo una profesión aceptada socialmente para el género, que supone virtudes y habilidades especiales para cuidar de la niñez.
Si bien la mayoría luego de un arduo trabajo retornaron a norteamerica, Emma Nikolay de Caprile se quedó en nuestro país y eligió dejar sus restos en su nación de adopción en la que había sembrado en favor de la educación popular. Sin duda una de las tumbas más bellas y que transmite la dulzura y delicadeza de estas muchachas.







Sin embargo todas las sonrisas se las lleva el matrimonio de Tiburcia Dominguez López Camelo y Salvador del Carril, quien llegara a vicepresidente de la Nación. A pesar de tener siete hijos en común y muchos años juntos en las adversidades de los destierros y persecuciones políticas, diferencias económicas hicieron que terminaran separados, pero bajo el mismo techo su vida en común, y perpetuaron esa diferencias para la inmortalidad, dándose mutuamente la espalda.













El final del recorrido fue delante de la bóveda de los Ocampo donde descansan las cinco hijas de la familia, tres de las cuales tuvieron una próspera y valiosa vida pública, estamos hablando de Angélica que se dedicó de lleno a las acciones de caridad, fundadora de FUNDALEU, Silvina poetisa y esposa de Adolfo Bioy Casares, y Victoria, la luchadora por la equidad de género, primera mujer en nuestro país en obtener el carnet para conducir, mecenas de artistas y literatos, a quienes les diera un lugar en su revista Sur, en contacto con artistas y personalidades internacionales logró que diplomáticos de todo el mundo reclamaran su liberación cuando Perón la encarceló.
La Ocampo a pesar del boato y riqueza que las rodeo en vida, eligieron una morada con lineas sobrias, austeras, más cercana al minimalismo moderno que a la cultura europeizante que en vida cultivaron.

viernes, 7 de marzo de 2014

8 de marzo. Día Internacional de la Mujer Trabajadora.



todas las mujeres

son trabajadoras. 


Celebrando conquistas y recordando asignaturas  pendientes en cuestiones de Género en la Argentina Actual




Por años enseñé equivocadamente que el 8 de marzo no era simple y alegremente, el Día de la Mujer, que guardaran las flores y los bombones para otra ocasión porque se trataba del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y no era un día festivo sino de conmemoración de un brutal femicidio colectivo contra mujeres que luchaban, tomando una fábrica textil, por mejoras laborales. Sin embargo, mi permanente presencia en cátedras o encuentros sobre género hicieron que en los últimos años fuera recordando a todas las mujeres, trabajadoras activas o pasivas, ocupadas fuera o dentro del hogar.

Hoy puedo decir que aprendí que trabajo  y empleo no son sinónimos, por lo tanto vuelvo a decirles Feliz Día a todas las Mujeres, porque todas trabajamos, ya sea nuestra actividad remunerada económicamente o no.

No obstante mi veta historiadora me hace recordarles algunos datos para reflexionar en esta fecha.

Fue a fines del siglo XVIII, en el contexto de la Revolución Francesa que a Olympe de Gouges se le ocurrió la picardía ingeniosa de redactar los Derechos de la Mujer, observando que frente al establecimiento de los Derechos del Hombre y Ciudadano, los varones actuaban como si fueran exclusivos de ellos. Obvio que este juego de palabras que solo quería visibilizar la omisión de nuestros derechos en los hechos, le costó perder  su cabeza en la guillotina.

Han transcurrido los años, hoy tenemos claro que nos arrebataron el nombre de nuestra especie, todos somos humanos, varones o mujeres, por lo tanto cuando decimos derechos del  hombre incluimos tanto varones como mujeres.


Sin embargo, en el siglo XX  la ONU estableció su Declaración de derechos humanos en 1948 y en 1979 tuvo que aclarar y reforzar los derechos de las mujeres a través de la CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER (CEDAW) .

Esto hace pensar que los derechos humanos los creen naturales los varones para ellos, sin embargo, para nosotras son conquistas, producto de luchas que fueron realizándose muy paulatinamente.

Cuando tomes tu auto a la mañana para salir a trabajar o realizar tus actividades diarias recordá que este simple hecho en parte se debe a la lucha de una mujer, VICTORIA OCAMPO, que fue la primera en Argentina en solicitar el permiso de conducir automóviles y tuvo que justificar para que lo quería, como si su pedido fuera una transgresión sobre un derecho que no nos correspondía, está claro que no se le puso ese requisito a todos los hombres varones que ya tenían su registro, porque se descontaba como algo inherente que los varones lo solicitaran como
parte de sus derechos  naturales. Lo mismo pasó cuando CECILIA GRIERSON pretendió ingresar a la facultad de medicina de la UBA,  tuvo que redactar, no sé si con verdadera intención o usando sus dotes literarias, una carta en la que argumentaba que lo hacía para tratar de salvar la salud y la vida de una amiga de la infancia. Tanto  ella como ALICIA MOREAU DE JUSTO, encontraron gran oposición por parte de los profesores como de sus compañeros de cátedra que permanentemente les colocaban "miembros viriles" en sus delantales para impresionarlas y que desistieran. Injustamente muchos de estos saboteadores hoy son reconocidos como ilustres médicos y tienen hospitales que los recuerdan con sus nombres, mientras ambas médicas no los tienen, por lo menos dentro de la Ciudad de Bs As, ni dentro de los nosocomios nacionales de renombre, a pesar de luchar codo a codo en la epidemia de fiebre amarilla y otras enfermedades propias de las condiciones de hacinamiento habitacional y las condiciones laborales no reglamentadas todavía, a comienzos del siglo XX.

Seguramente a vos te resultará natural elegir casarte o no, y en todo caso elegir con quien hacerlo, sin embargo, a Mariquita Sánchez le costó solicitar la presencia del virrey en su compromiso para que éste aceptara su negativa que sus padres pretendían saltearse, llevar un litigio legal contra ellos y hasta la reclusión en la Casa de Ejercicios de la Madre Antula como castigo por contrariar la voluntad paterna, que pretendía un matrimonio por interés con un hombre bastante mayor que ella y que según sus criterios cuidaría de su patrimonio heredado, todo esto para poder casarse con su elegido, Martín Thompson.

En estas dos últimas elecciones hemos tenido mesas y urnas compartidas por ambos sexos, un pequeño logro comparado con la lucha de muchas mujeres. Además de las arriba mencionadas; ALFONSINA STORNI, Adela García Salaberry, Berta W. de Gerchunoff, Elvira Rawson de Dellepiane, Teresa Ratto, Ernestina López de Nelson  trabajaron para obtener el voto femenino. No obstante la máxima luchadora por este derecho  fue Julieta Lanteri, la primer médica en Argentina de origen italiano. Ella celebró la sanción de la Ley R. Sáenz Peña de 1912 que establecía el voto secreto, universal y obligatorio, ingenuamente o a propósito se tomó de la palabra universal y se presentó a votar, esto hizo que la ley volviera al congreso para que nuestros legisladores en vez de prohibirnos votar, establecieran que los padrones electorales se harían con los confeccionados por el servicio militar que en aquellos años era sólo masculino. Adoro esta anécdota y como nuestros representantes en
el congreso encontraron una manera elegante de dejarnos afuera de este derecho. Lamentablemente, accidental o de forma intencional, un coche que circulaba marcha atrás atropelló a Julieta lo que le generó una muerte prematura y tuvimos que esperar la llegada de la figura de
Eva Duarte de Perón para que lograra motorizar y presionar al congreso para que se dictara la Ley 13 010 que nos otorga el derecho a votar  y ser electas. Recién en 1951 se llevó a la práctica la incorporación de votantes femeninas y la llegada al poder legislativo de las primeras legisladoras mujeres, alrededor de 20 jóvenes entusiastas, que pasaron por la cárcel, por disposición de la Revolución Libertadora y que injustamente se han perdido sus nombres y acciones en la nebulosa de los tiempos. (Leer artículo en este blog sobre las Muchachas Peronistas)


Las que tenemos unos cuantos años no olvidaremos a aquella actriz, entrada en edad que cada vez que tenía un micrófono cerca nos decía "muchacha, hacete el Papanicolao", esta mujer de orígenes muy humildes y triunfante a través  del tango, teatro y cine, sin estudios médicos, pero víctima tomada a tiempo gracias al Papanicolao del Cáncer de Cuello Uterino, supo ser la mayor divulgadora en la Argentina de los derechos a la salud sexual, evitando con su muletilla miles de muertes por HPV, un virus que puede generar en el Cáncer de Cuello Uterino. Por iniciativa propia se convirtió en una abanderada de esa lucha. Si Evita se hubiera practicado a tiempo este método de prevención y aceptado su tratamiento,  tal vez hubiera tenido una larga vida, como TITA MERELLO.

Cuando hagas uso de licencias laborales como a la maternidad o al cuidado de familiar enfermo o reclames condiciones laborales dignas debés saber que hubo una jovencita, CAROLINA MUZZILLI que para poder conocer las condiciones reales de las mujeres trabajadoras y denunciar abusos o condiciones insalubres ante la Inspección de la Dirección de Trabajo, se introducía en las fábricas y talleres como obrera y así se inmoló muriendo precozmente de tuberculosis como les sucedía a la mayoría de las mujeres trabajadoras de comienzos del siglo XX, sometidas a extenuantes jornadas laborales, inexistencia de leyes protectoras del embarazo y de la lactancia de los hijos, etc, etc. Tiempos de altas cifras de mortalidad materna e infantil, desnutrición, pobreza y de enfermedades conexas a dicha situación.

Cada vez que necesitemos recurrir a la Patria Potestad Compartida, a la posibilidad del divorcio vincular, a la igualdad de derechos de los hijos tanto matrimoniales como extamatrimoniales, o desees seguir usando tu apellido de soltera, para no ser  tratada como un objeto "de" tu marido,  debemos recordar a FLORENTINA GOMEZ MIRANDA, una de las primeras legisladoras democráticas elegidas después de la última dictadura, que lucho por ello.

Si bien dijimos que la CEDAW se redactó por la ONU en la década del 70, en Argentina tuvimos que esperar a la reforma de  nuestra Carta Magna de 1994 para que se incorporara con jerarquía constitucional, así también se incorporara en el artículo 75 inciso 23 medidas protectoras hacia mujeres, niños, ancianos y discapacitados y preservar a la mujer desde el período de embarazo hasta cumplido el tiempo de lactancia  y el artículo 37 que declara al voto secreto universal y obligatorio estableciendo además,  un cupo femenino en la conformación de listas electorales para cubrir cargos legislativos.


En los últimos años se lograron muchas leyes que estaban pendientes como la Ley de Educación  Sexual y Procreación Responsable que pone en conocimiento de hombres y mujeres nociones de cuidado de la salud sexual, la posibilidad de planificar cuantos hijos y con que distancia deseen tenerlos, como al acceso sobre información y derecho de uso de métodos anticonceptivos en todas sus variantes, hormonales como quirúrgicos; la Ley de Parto Humanizado, la Ley de Jubilación de Ama de Casa, la Ley contra la Trata y contra todo tipo de acción de servidumbre, discriminación o maltrato, la Ley contra la Violencia Familiar, Ley Nº 26.485 de PROTECCION INTEGRAL PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LOS ÁMBITOS EN QUE DESARROLLEN SUS RELACIONES INTERPERSONALES y para finalizar la Ley de Identidad de Género; sin embargo, otras tantas normas aguardan su turno para entrar en vigencia.

Este último párrafo podrá hacer pensar que ya se cubrieron todos los flancos de vulnerabilidad sobre las mujeres, no obstante, no se han sancionado las penalidades contra quienes ejercen violencia de género, cualquiera sea su tipo o ámbito en el que se dé, no se logró la sanción de la ley de femicidio, que quite la figura de emoción violenta y castigue con pena perpetua al hallado culpable de la muerte o intento de ello sobre una mujer o sus familiares cercanos;  a pesar de haberse manifestado la Corte Suprema de la Nación sobre el aborto no punible y establecer un protocolo médico y legal para las víctimas de violación o para los casos en los que  la salud física o psíquica de la mujer se ponen en peligro, muy pocos profesionales de la salud la llevan a cabo, judicializando sin motivo, muchos de los casos y de esta manera exceder el tiempo para realizar una práctica abortiva segura.

Todavía son altas las estadísticas sobre femicidios en la Argentina, se presenta la muerte de una mujer cada 35 horas; como también son elevadas las tasas de mortalidad materna tanto por secuelas de abortos clandestinos como falta de acceso a cuidados médicos necesarios, embarazo adolescente y aún de niñas que apenas ingresaron a la pubertad física, la mayor de las veces víctimas de abuso intrafamiliar por falta de acceso a educación sexual, la falta de la incorporación seria de ésta en la curricula escolar desde el nivel inicial para evitar situaciones de abuso o violación, la divulgación de los diversos métodos de anticoncepción, disminución de embarazos no deseados y la muerte por prácticas abortivas que de otra manera se podrían evitar. 


Lamento los discursos seudofeministas, mientras no se toman medidas sobre estos temas pendientes. En cambio, en Brasil, Dilma Vana Rousseff presentó su posición personal en contra del aborto, pero lo reconoció como un problema de salud pública,y  también fue tomado así por el país hermano de Uruguay, más allá de nuestras convicciones personales y religiosas, nuestros gobernantes deben tomar el tema y tratar de erradicarlo. Nadie quiere llegar a una situación de interrupción del embarazo, por eso es necesaria la educación para informar y decidir, el acceso de métodos para no abortar y como última instancia el aborto legal para no morir. 

Se toma el 8 de marzo, entonces, como día  para conmemorar  la lucha de la mujer por su participación, en pie de equidad de género, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.


 Largo fue el camino de luchas que nos dieron los derechos de los que hoy disfrutamos, sin embargo todavía quedan piedras que obstaculizan un trato de equidad, convencidas que a través de la educación y del cambio de paradigmas en la crianza de las futuras generaciones esta la clave para poder hablar de una verdadera igualdad de posibilidades, derechos y garantías para hombres y mujeres.


Podes leer más sobre las conquista de la mujer trabajadora en el artículo:

 Inicio de la lucha por los derechos de la mujeres trabajadoras en La Argentina.

del 8 de julio de 2012

sábado, 1 de marzo de 2014

Romanticismo en la corte rusa del siglo XIX.

De objeto a sujeto de arte,
Christina 
Robertson

Así se autorretrató Chistina Robertson, una de las pocas mujeres que trascendió en la historia del arte por ser pintora, a comienzos del siglo XIX.

Desde antaño se destacaron las figuras femeninas, ya fuera de deidades o de nobles, sin embargo si bien el dibujo y la pintura se enseñaba a las niñas de buena posición a partir de la modernidad, se esperaba que fuera sólo un pasatiempo; que pintaran flores, animales domésticos o alguna naturaleza muerta que quedaran a la vista sólo de la familia. Escasas son las mujeres que podemos  encontrar mencionadas en los libros de historia del arte como artistas y no retratadas.  Una de las pintoras destacasdas en la pintura del siglo XVIII-XIX es Christina Robertson, una de las que pasó de ser objeto retratado a sujeto artístico creador. 

Si bien no hay muchos datos sobre su vida, sabemos que su origen era escoces, pero sin embargo, se destacó como retratista en la corte imperial rusa, estaba casada y debió hacerse cargo del sustento de sus hijos.
Christina nació con el apellido Sanders,  en la ciudad escocesa de Fife en 1796, en el seno de una familia de artistas. De allí que habría recibido formación artística  probablemente dentro de su hogar. 
Inicialmente se destacó como miniaturista, un género que tenía gran éxito en aquellas épocas previas a la fotografía. Luego saltaría a los retratos.

Contrajo nupcias con otro artista, James Robertson, y desde 1822 adopta su apellido de casada. Inicialmente la pareja se estableció en Londres y se sabe que  tuvo ocho hijos, de los cuales sobrevivieron sólo cuatro.


Desde su estudio londinense, Christina empezó a participar en las exhibiciones anuales de la Real Academia de Londres y Edimburgo y expuso su obra en distintos centros artísticos. Su talento fue reconocido en 1829 cuando se convirtió en la primera mujer en recibir el título de miembro honorífico de la Academia Escocesa. 
Siendo París la capital del arte, Christina realiza varios viajes hacia ese faro de las bellas artes, donde entró en contacto con clientes rusos, entre ellos Anna Sheremeteva (derecha), que con el tiempo le abrirían las puertas del Palacio Imperial de San Petersburgo. Mientras tanto, sus trabajos se incluían también en periódicos y revistas que aumentaron su fama y notoriedad. 
Su gran oportunidad llegó en 1839 cuando la pintora participó en una exhibición de la Academia de Arte en San Petersburgo donde fue aclamada por el público en general y la crítica en particular. Su fama llegó a la corte rusa donde al año siguiente fue llamada para retratar a Nicolás I y su esposa la emperatriz Alexandra Feodorovna.

En este retrato de Maria Nikolaevna con sus hijos, como en el anterior de Anna se observan las características del romanticismo, figuras femeninas en ambientes palaciegos, donde se destacan las vestimentas, cortinados, lámparas y otros objetos que muestran la jerarquía social que ocupan y la mirada melancólica en la exageración de los sentimientos sobre la razón. 

Lo mismo se puede observar en la imagen de la Gran Duquesa Maria Alexandrovna que se encuentra a la derecha o en el de la  Duquesa  Zinaida Yussupova, abajo a la izquierda.
En 1841 era elegida miembro de la Academia de Arte rusa y volvía a Inglaterra donde permanecería seis años. 

Cuando en 1847 volvió a Rusia sería para vivir los últimos años de su existencia. 
A pesar de que continuó pintando para la familia imperial y recibió encargos de distintos clientes de la alta sociedad, las hostilidades ruso-inglesas originadas a raíz de la Guerra de Crimea, no fueron favorables para una británica en tierras rusas. 

Así sus últimos años de vida fueron angustiantes por el empeoramiento de su salud, la disminución de encargos y los problemas económicos ocasionados por la falta de pagos de algunos de sus trabajos. 
A pesar de todo continúo en Rusia, la muerte la encontraría en San Petersburgo en 1854, y su cuerpo descansaría eternamente en el cementerio de Volkov.
Sus obras cayeron en el olvido hasta finales del siglo XX cuando comenzaron a tomar valor en las subastas tanto de  Rusia como  Escocia.

Fuente:
Sandra Ferrer en Grandes mujeres en la historia