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miércoles, 27 de agosto de 2014

La mujer en la historia de Esteban Echeverría. Etapa precolombina, colonial y criolla

                                            

               Las primeras mujeres en la historia
                                  de Monte Grande  y sus pagos

(parte 1)

La inquietud de encontrar el papel de la mujer en el quehacer nacional y local me movió a rastrear aquella primeras mujeres vecinas del actual distrito de Esteban Echeverría para dejar sus nombres y labores registrados para la posteridad.

No fue tarea fácil porque aún en la historia local se rescata la figura de los hombres destacados por su actividad en la medicina, las leyes, el gobierno, el comercio, el sacerdocio  y algunas otras profesiones de mayor consideración para la sociedad, toda la mayoría trabajadora queda en el anonimato para nuestros libros.

Este año Monte Grande ha festejado los ciento cincuenta años de su fundación como pueblo y el año pasado el municipio de Esteban Echeverría cumplió su Centenario.

Por supuesto que en los albores de los tiempos estas tierras fueron ocupadas por  pueblos nómades cazadores, recolectores, que se asentaron principalmente a la vera de los ríos y arroyos de la zona y en las orillas de lo que hoy constituye la Reserva Histórico-Natural de Laguna de Rocha, donde en la década de 1970 fueron encontradas piezas supuestamente perteneciente a un enterratoriooriginario, al abrirse un brazo aliviador del Río Matanza. La presencia de un bosquecito de talas, que aún se conserva y la presencia de agua y abundante fauna autóctona lo convertían en un lugar privilegiado en medio de nuestras pampas.

La mayoría de tribus se constituían por familias poligámicas, pero igualmente patriarcales a las coloniales. Esos matrimonios surgían de intercambios comerciales entre las familias.
En esos clanes aparece una incipiente división de tareas.  Ellos cuidaban de la caballada, y salían a maloquear, o de cacería, circunstancias que normalmente se extendían por unos cuantos días. Las indias debían hacerse cargo de el aseo de la toldería, el resguardo y crianza de los niños y el cuidado de ancianos, las tareas domésticas que incluían…  recoger la escasa leña, la provisión de agua, la recolección de raíces, hierbas, semillas y frutos, sobar cueros y charquear carne, algunas tareas de alfarería y cestería,  y el  tejido. Esos tejidos eran el producto  más utilizado para el intercambio comercial  con los huincas.
En aquellos toldos,  se vivía, se cocinaba,  se dormía, se reunían para hacer parlamentos, igual que en los ranchos, las pieles sobre el suelo constituían la principal pertenencia. Llegado el momento de movilizarlos ellas contribuían al desarmado, traslado, y reorganización de las tiendas, acarreando enseres y prole.
Será la mujer la depositaria de saberes ancestrales que les permitían aliviar los sufrimientos provocados por enfermedades y heridas.  “Las machis” como así se las conocían, usaban hierbas, raíces, frutos, semillas, barros, grasa para brebajes, infusiones, baños, emplastes, amuletos, y rodeaban al enfermo de rituales, cánticos y rogativas, que tal vez generaban mayores resultados de curación  por su acción de sugestión.

Ha quedado vestigios de los primeros conquistadores de nuestro territorio en un espada española vendida a un coleccionista privado que posteriormente la donó al Museo Histórico de la cuidad de Santa Fé, donde hoy es exhibida como uno de sus tesoros más antiguos. 

Luego vendrá la ocupación, la asignación de suertes de estancias y de chacras. Para principios del siglo XIX eran pocos los hacendados que vivían en sus estancias, mayormente estaban ocupadas por algún capataz y la peonada, todavía sin alambrado se hacía difícil ocupar la tierra y mucho menos sacarle provecho a través de la agricultura. Todavía estaban vigentes las vaquerías, apenas incursiones rápidas para cazar el ganado cimarrón, extraerle el cuero, como mayor valor, y utilizar la carne para los saladeros.

La china  estuvo junto al gaucho y cuando la pareja se acercaba  a las estancias, ellos se ocupaban en las tareas ganaderas y  ellas actuaban  como cocineras, lavanderas o costureras. A la  paisana  le tocaba preparar la comida, incluyendo pisar granos, charquear la carne, sobar cueros, esquilar ovejas, ordeñar vacas, fabricar quesos, tejer las telas con las que se vestían, pescar y buscar nidos, recolectar yuyos y raíces,  y cuidar los animales domésticos dentro de los que se encontraban los gallos de riña, dirán los poetas.

Especial consideración debe tenerse con respecto a su fortaleza de ánimo para parir y criar a la prole en esas soledades.  Pero una vez producidos los nacimientos todavía había que hacer frente a una gran mortandad infantil, la mitad de las veces el dar a  luz se transformaba en un dolor en vano. Así el pago se reunía para el velorio del angelito. En contraposición las otras reuniones eran  los bailes en torno a las postas o pulperías y alrededor de alguna capilla los domingos para misa, porque solía ser costumbre que las mujeres ingresaran y los paisanos quedaran afuera intercambiando opiniones.

Hacia 1825  los Hnos. Parish Robertson conformaron la Colonia Monte Grande con casi trescientas personas, familias enteras, agricultores, carpinteros, manufactureros de lácteos, médico, arquitecto, herrero, y hasta scherif. Y aunque será el comienzo de la producción de hortalizas, verduras, frutas, dulces, quesos y manteca que aprovisionaban a Bs. As., hacia 1830 la colonia se disolvió frente al incumplimiento del gobierno que auspició su aventura y se dispersaron por la provincia.

Así nuestras tierras quedan con pocos pobladores,  todos dedicados a las labores de chacra y tambos principalmente.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Polichicos en las provincias argentinas.


La Policía Infantil
en las provincias del interior
pasa desapercibida para la sociedad.


Cuando este año un legislador pensó en reflotar el viejo sistema de servicio militar para jóvenes de entre 18 y 24 años con el fin de "sacarlos de la calle", "disminuir la delincuencia juvenil", la condena de la opinión pública fue tan categórica que ni pudo llegar a presentar su proyecto de ley en el  congreso nacional.
Sin embargo en varias provincias argentinas existen policías o gendarmes infantiles, es el caso de: Chubut, Salta, Catamarca, La Rioja, Jujuy, Mendoza, San Juan, Neuquén, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes y Misiones. Se cree que  rondan en total en  los 10 mil "polichicos" aproximadamente.
Esta institución o programas policiales provinciales mantiene su existencia en casi secreto, o por lo menos casi nadie lo denuncia, ni condena, ni muestra a la opinión pública general su desacuerdo a la "militarización de la infancia".


El año pasado, 2013, en ocasión de acompañar donaciones de una ONG a un poblado rural, desconectado de la red carretera pavimentada del sur de la Pcia. de Salta supe de una institución que yo desconocía: la policía infantil.
La familia que me hospedó quiso agasajarme y conociéndome inquieta, me ofrecieron después del almuerzo del domingo, salir a realizar una expedición hasta un punto de atracción local distante un par de horas del poblado. Mientras caminábamos niños de 7 y 10 años relatan haber realizado la caminata con la policía infantil. Esto despertó mi curiosidad, era algo que en mi mundo no existe, y en ellos sonaba muy natural. Cuando les pregunté sobre las actividades que realizaban en este cuerpo, contaron que practicaban marchar para  participar de un desfile cívico-militar en una de las fechas patrias, aprender métodos de sobrevivencia y  prepararse para realizar un campamento anual. No me imagino un campamento con niños que no tienen ni linterna, ni bolsa de dormir, escasamente tienen un par de zapatillas semiderruidas para todo: para la escuela, para cruzar el monte hacia donde se encuentra el resto de la familia y para la policía infantil ¿acaso la policía los proveería de carpas para dormir protegidos de los insectos y otros animalitos que habitan el chaco salteño?¿acaso  la institución pondría un móvil (que de rutina no tiene a disposición el pueblo) en el que llevar los elemeñtos necesarios para alimentarlos en el lugar de acampe?
A la vuelta de nuestra caminata, pudiendo observar que el auto de la enfermera de la unidad sanitaria estaba estacionado en el playón para ambulancias, aproveche para acercarme y coordinar con ella la entrega del material de divulgacion sanitaria, fue en ese momento que me encontré cara a cara con la agente femenina encargada de la Policía Infantil de El Naranjo y pudo verme, aunque segurarmente ya le  habrían avisado de mi presencia, las dos armadas, unaque yo con cámara fotografica en mano.
Gran sorpresa nos llevamos cuando el lunes a media tarde llegaron los nenes diciendo que ese día la agente policial había informado que no tendrían actividad como era normal los días lunes.
Me quedé pensando en que actividades se practicaban, para qué, cual sería la finalidad de esta institución. Supe que normalmente se reunían en el quincho del Fortín de los Gauchos de Güemes, pero en ese lugar no había ningún indicio que demostrara estas operaciones.


Este año Salta La Linda me tuvo como viajera otra vez. Esta vez estuve bien al norte de la Pcia., en Iruya, donde me sorprendió este cartel que se encuentra al costado del texto.

Uno imagina cerca del cartel niños al estilo scout  que recorren con los turistas el casco histórico, pero aparentemente ha sido una actividad de este cuerpo que sólo queda su cartel exhibido para  los visitantes. En la semana no se realizaron reuniones, ejercicios o  ni maniobras, por lo menos de las que nos pudieramos enterar los turistas.

¿Se trata de desarrollar actividades educativas, deportivas y recreativas, tendientes a la adquisición de valores y pautas de convivencia?.
¿El objetivo es incorporar criterios de orden a esos niños de entre 6  y  12 años, persuadiéndolos a rechazar “conductas antisociales y delictuales”, promoviendo “la concientización sobre la autoprotección y la participación comunitaria en la prevención del delito”.?¿Para que puedan ser instruidos y ser el día de mañana personas de bien? Eso es lo que dicen las autoridades que van creando cuerpos de policía infantil o ¿se trata, en cambio, de una suerte de militarización de nuestra infancia donde se privilegia una férrea disciplina basada en el orden, las órdenes y la rigurosa obediencia?.

¿Se trata de un método de contención de los niños marginalizados? 

Las autoridades que denuncian el trabajo infantil, alientan el surgimiento de cada escuadrón de polipibes.


Si la idea es contener a los niños, sacarlos de las calles, prestarles un lugar digno y acorde a su desarrollo psicológico evolutivo, la provincia podría organizar doble turno de escolaridad, en los que se sumen actividades deportivas, artísticas y recreativas a cargo de docentes de educación física  y plástica o las antiguas actividades prácticas o actividades impartidas por deportistas  o artistas lugareños,  incluso artesano que hagan perdurar tradiciones  y no organización de  brigadas, escuadras o cuerpos policiales, bajo la estricta lógica de los entrenamientos y adoctrinamientos militares.

Si no, me da a pensar que se hace una asociación de pobreza con delincuencia. La estigmatización de la pobreza, el miedo, siempre recae sobre los pobres y los humildes. Y, entonces, a los niños pobres habrá que encauzarlos, reeducarlos, readaptarlos, disciplinarlos, inculcarles “valores”, porque sino serán el peligro del mañana, piensan estos gobernantes.

Para colmo, de males desde los treinta o cuarenta años que existen estos cuerpos las estadísticas no muestran una disminución de la delincuencia.


Me permití rescatar imágenes de todas estas escuadras de policias infantiles, y como verán por las diferencias de colores en los uniformes, son bastante representativas de la existencia en muchas provincias del interior. En ellas se ven saludos, marcha y actividades de categórico carácter militar.

Disiento con la gente que auspicia estas brigadas, defiendo el derecho de los niños a ser protegida su niñez, su espacio para jugar, para desarrollar la imaginación, la solidaridad para con sus pares, respetar diferencias, a recibir una educación libre, a no ser adoctrinados y a recibir una formación que les prepare para asumir una vida responsable, democrática en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, solidaridad y respeto por los derechos esenciales de la democracia, la libertad, la igualdad y  la justicia.

Aclaro, que creo en la necesidad de  las FF AA a nivel nacional, pero no en la militarización de niños y adolescentes. No quiero que se hable de escuadrones, brigadas, batallones, cuerpos o lo que fuera para nuestros chicos, órdenes inapelables, castigos y otras penosas prácticas enquistadas en todas las instituciones formativas de fuerzas de seguriad. 
Si bien durante toda mi infancia en los 70/80 a mi también me enseñaron a desfilar, me ponían marchas militares para salir en fila ordenada de la escuela, lo tuvimos que hacer por obligación, no sé si a mis señoritas les gustaba desarrollar esas actividades. Pero eso ahora con los chicos ¡NO! Ahora señores gobernantes de las provincias que tienen policía infanti, sean de poder ejecutivo, legislativo o judicial, estamos en democracia y este tipo de actividad debería ser anticonstitucional, antidemocrática, me parece obsoleta e innecesaria.

Fuentes:

Alayón, Norberto. Argentina: BASTA DE CHICOS POLICIAS. Bs. As. Abril 2011

http://elpolvorin.over-blog.es/article-argentina-basta-de-chicos-policias

http://www.hsnoticias.com.ar

http://www.informedigital.com.ar

http://noticias.iruya.com

http://opisantacruz.com.ar  6, ago, 2008