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domingo, 20 de enero de 2013

Monumento al 20 de Febrero, Bicentenario de la Batalla de Salta

Monumento al 20 de febrero por la  Batalla  de Salta en esa ciudad.

 

Se levanta elegante y grandilocuente, alrededor de un gran parque, este conjunto escultórico, alejado del centro actual y que normalmente no entra en el circuito tradicional de turismo. Rodeado de plazoletas dedicadas a distintas fuerzas armadas, y frente a la Cruz Original que conmemoraba la batalla, en la intersección de Av. Sarmiento con 12 de octubre y La Tablada.



Muestra símbolos que representan las virtudes de los líderes criollos a través de  cuatro  alegorías representadas con figuras femeninas: la fortaleza, la templanza, la justicia y la prudencia;  bordeadas de  cóndores, que hacen alusión al valor de los héroes que lo acompañaron; los leones, como guardianes de nuestro Himno Nacional, y en la cúspide la imagen de la Libertad, para algunos autores, o la Victoria, para otros, sintetizando los ideales de Mayo por sobre el deseo de hacer perdurar la dependencia por parte de los realistas.

En su cúspide aparecen las estatuas que representan las figuras del General Manuel Belgrano, y quienes lo acompañaron delante de las distintas filas: Mayor General Eustaquio Díaz Vélez, del teniente Coronel Cornelio Zelaya y del Comandante Manuel Dorrego por el ala derecha con sus "cazadores".

Esta es la imagen del momento en su inauguración, cuando se cumplió el centenario de la batalla.



Para la generalidad de la gente, el 20 de febrero no significaba nada en particular, sólo los salteños recordaban la fecha y la tenían como asueto provincial. En el 2013 al cumplirse el Bicentenario de la Batalla de Salta, se incorporó al calendario de feriados nacionales, aunque fuera del año lectivo, lo que siguió silenciada en su importancia.

La batalla de Salta fue un enfrentamiento armado librado el 20 de febrero de 1813 en los "Campos de Castañares", en aquel momento, en las afueras de la ciudad de Salta, en el contexto de las Guerras de Independencia de Sudamérica.

El Ejército del Norte, al mando de ese abogado devenido en General por defender tan  fuertemente los ideales revolucionarios,  Manuel Belgrano, rodeado de fieles patriotas que encabezaban las tropas revolucionarias, derrotó por segunda vez a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, a las que había batido ya el 24 de septiembre de 1812 en la batalla de Tucumán.
El Gral. Belgrano, al frente de un ejército improvisado con intelectuales, gauchos corajudos y esclavos donados,  desobedeció la orden de Bs. As. de replegarse hasta Córdoba, lo que obviamente le fue perdonado tras el triunfo.
Asimismo, fue fundamental en la contienda la participación de las mujeres, como por ejemplo Martina Silva de Gurruchaga. Tal como cita José María Cavalleri, “aquella mañana montaron a caballo (el grupo dirigido por la valiente salteña), y que apoyándose en la pequeña fuerza que había preparado, recorrieron la tierra que quedaba a espaldas de aquellas lomas, que eran muy pobladas de campesinos agricultores, los recogieron a todos y los arriaron a la batalla”. Esta acción fue decisiva para forzar la retirada del Marqués de Yavi (comandaba el ala izquierda del ejército realista), quien ya había rechazado la primer carga del patriota Manuel Dorrego.

La rendición incondicional de los realistas garantizó el control del gobierno rioplatense sobre buena parte de los territorios del antiguo Virreinato del Río de la Plata. Las provincias del norte del virreinato no sólo tenían una actividad ganadera, agrícola y artesanal bastante asentadas, sino que en ellas estaban las minas de minerales más importantes. Esto permitió a los patriotas recuperar, provisoriamente, el control de esa rica región.


La batalla mencionada constituyó un hito importante en la historia argentina, porque a partir de la misma se consolidó definitivamente la frontera norte. Además, cobra relevancia pues constituyó la primera acción de guerra en la que flameó la bandera celeste y blanca que el General Belgrano había hecho jurar por el Ejército del Norte días antes, en la ribera del Río Pasaje, que luego se denominaría Juramento. Por eso la Asamblea Gral. Constituyente de 1813 dispuso la erección de un monumento que conmemorara la batalla en el mismo sitio en que  había tenido lugar.


Esta Asamblea,  inició secciones el 31 de enero (que en el 2013 también se incorpora como feriado nacional por cumplirse su bicentenario). Esta reunión de representantes de las Pcias. Unidas del Río de La Plata si bien no cumplió con algunos de los objetivos que  tenía: declarar la independencia, establecer una constitución y poner en marcha un nuevo sistema de gobierno; fue fructífera y fiel a los ideales de libertad e igualdad defendidos desde Mayo de 1810:   acuñó la primera moneda patria, reconoció el himno y escudo, dictó la libertad de vientres y la abolición de los sistemas de trabajo obligatorios para los indígenas, dejó sin vigencia los títulos nobiliarios, la inquisición,... aunque Belgrano tuvo que esperar al Congreso de Tucumán para el reconocimiento de la bandera.

Originariamente una base de ladrillos con una cruz de madera señaló, entonces y  por mucho tiempo el sitio del triunfo, y  de la sepultura conjunta de "Vencidos y Vencedores". Todavía hoy se conserva una réplica del sencillo señalamiento  original a un costado, debajo de algunos árboles que rodean al actual  monumento.

   Hoy este grupo escultórico se encuentra rodeado de edificación. Aunque se destaca por encontrarse en el cruce de dos avenidas importantes, una de ellas con un boulevard central que  permite verlo desde lejos. 

Con el tiempo la ciudad se le fue acercando, y como  muchos otros monumentos fue rodeado de rejas para evitar actos de vandalismo que  lo deterioren.




Fue en 1901 cuando comenzó a erigirse el monumento actual, diseñado por Torcuato Tasso, con la colaboración de la escultora tucumano-salteña,  Lola Mora. 

                                                                                                                                                                                   La comisión encargada de la realización del monumento dispuso la formación de cuatro bajos relieves y cuatro estatuas de bronce. 

 

Los cuadros representarían los siguientes momentos:
1. Formación del Ejército del General Manuel Belgrano en el Río Las Piedras, en 1813 donde el año anterior se había librado batalla. La leyenda diría:
``La sangre de los que murieron aquí ha sido vengada en Tucumán y la de los que han muerto allí será vengada en Salta''. 

2. El Juramento de la Bandera sobre las márgenes del Río Pasaje, con la leyenda:
``Este será el color de la nueva divisa con que marcharán a la lid los nuevos campeones de la Patria''. 
3. La capitulación del Gran Tristán, copia del cuadro existente en la Legislatura, con la leyenda:
``Capitulación del General Pío Tristán, en Castañares el 20 de Febrero de 1813''. 

4. Fisonomía del Campo Castañares y de la Batalla del 20 de Febrero de 1813, con la leyenda:
``Batalla en Castañares el 20 de Febrero de 1813''. 

La altura del monumento sería de 24 ms contados desde el suelo hasta la mano levantada  de la Libertad que lleva en sus manos los laureles de la victoria.

Debajo en igualdad de posición: Belgrano, Díaz Vélez, Zelaya y Dorrego.

La base tiene cuatro amplias escalinatas, terminando en una especie de terraza de la cual arranca el segundo cuerpo. En cada uno de los ángulos, las figuras alegóricas que representarían las virtudes de estos
hombres.
El material pétreo para éste emprendimiento se obtuvo de la región. El monolito donde descansa la estatua de la Libertad fue realizado en granito rojo por el Arquitecto Offredi de la Quebrada de Escoipe.  

En el revestimiento de la torre central estuvo presente el trabajo de los señores Botineli y Ossola. El gran carnizón de granito fue realizado por Don Pedro Sambinelli y Cía., se trata de piedra caliza de Humaitá, al igual que las columnas y las barandas. 

Para las lajas de la vereda se utilizaron las canteras de Tres Cerritos, cuya extracción fue cedida gratuitamente por el miembro de la Comisión Dr. Miguel Ortiz. 

Las piedras blancas del cuerpo del monumento son de canteras de La Merced, y los molejones utilizados (piedra de afilar) provienen de la cantera de Castañares.

El único salteño que trabajó como picapedrero fue Blas Zepa. 

En cuanto a las obras en bronce, el Arsenal Principal de Guerra fundió los bajos relieves del Río Pasaje y Río Piedras, y la estatua de la Libertad.




En la casa Du Val D'Osne de París, se fundieron las cuatro estatuas alegóricas colocadas en el ángulo del basamento, la bandera del Gral. Belgrano, los ocho leones de las escalinatas y los cuatro cóndores























   El proyecto de parquización ideado por Carlos Thays fue concretado en agosto de 1903, conjuntamente con el adorno de la avenida que conduce al citado monumento, forestada en dos hileras. Se utilizaron vegetales indígenas de la región y otros traídos de Buenos Aires y Tucumán.

La inauguración de la obra, tuvo lugar el 25 de Mayo de 1913, al cumplirse unos meses y un siglo de la contienda.


Fuentes: 

http://monumento20.todowebsalta.com.ar/
http://www.portaldesalta.gov.ar/20defe.htm
http://www.nortesocial.com.ar/noticia-norte-social.php?IdNoticia=498
http://www.bicentenario.culturasalta.gov.ar/index.php/lugares/23-monumento-a-la-batalla-de-salta